"Nunca dejamos de aportarle música al cancionero nacional", asegura un Mono (Kapanga) tan maduro como ocurrente.
No existe manera más fiel de describir el clima que vivimos con Martín "Mono" Fabio, líder vocal de Kapanga , que contando cómo fue el inicio de la tarde.
Previo a presionar REC, charlamos unos quince minutos sobre la actualidad a nivel banda. "¿Empezamos con la nota?" le decimos, y con la simpatía que lo caracteriza exclama "¿Qué, no habíamos terminado ya? ¿Para qué hablé tanto? (risas...)". Ni siquiera hizo falta romper el hielo para comenzar a rockear verbalmente. Apenas nos saludamos el hielo ya estaba derretido.
Pasaron de "Kapangstock" a "Crece" , ¿qué les dejó el disco en vivo?
"Kapangstock" lo tomamos como el cierre de una gran gira de diez años. Lo hicimos por decantación y por pedido de la gente también: "¿para cuando un disco en vivo? ¿Para cuándo un disco en vivo?" a lo largo de los años. Y cuando sacamos el disco: "están robando, se les acabaron las ideas" (risas...). Además si hacíamos otro disco de estudio más, el próximo disco que iba a ser en vivo (porque ya estábamos decididos) teníamos que hacerlo doble, y dijimos no... ¡doble en vivo no! Entonces aprovechamos para hacer el asunto del DVD y disco en vivo, ¡un golazo!
Decís que "Kapangstock" marcó un punto de inflexión... ¿y ahora qué les queda?
La segunda parte. El primer tiempo duró diez años, ahora viene el segundo tiempo, que ojala dure otros diez años. Tampoco es que ya no tocás más esas canciones, sólo cerramos un objetivo que desde siempre fue hacer el estadio de Obras: a los diez años lo cumplimos.
El look del Mono es bastante particular: botitas Nike ochentosas estilo NBA (esas que traían la pipa bien grande), bermudas camufladas con colores guerreros y una remerita lisa negra. El corte de pelo de siempre, colgantes, aritos, anillos y varias pulseritas rojas en la muñeca izquierda. Tiene varios tatuajes, resalta uno del Gauchito Gil.
Volvemos al presente: ¿qué le aportan al rock con "Crece"?
Le seguimos aportando buena onda y creemos que buenas canciones también. Algunas están bastante buenas, pero eso... nunca dejamos de aportarle música al cancionero nacional. Nunca tuvimos un año sabático, nunca estuvimos un año sin sonar en ningún lado. En relación a muchas bandas que entre disco y disco por ahí decís "¿qué era de la vida de estos pibes?" y recién al año empezás a escuchar cuando están grabando el disco nuevo. A nosotros no nos pasó nunca.
¿"Crece" denota una evolución, un sonido más afianzado?
Lo que pasa es que hay un bajista nuevo (por Javier "Memo" Manera), hace un año ya. Es otro... ¡aire!, otra tocada. El Balde (por Marcelo Spósito) tocaba con púa y este pibe toca con los dedos, ya eso te cambia la historia.
Con lo importante de la relación entre el bajo y la batería...
foto: Federico López Claro
Sí, nuestra banda tiene una relación muy fuerte entre el bajo y la batería, por la base: el "pumba pumba" del cuarteto, bajo "pumba pumba". El Balde es uno de los pocos no cordobeses no cuarteteros que ejecutaba el cuarteto como los cuarteteros, pero en una banda de rock.
¿Eso les dio la impronta característica?
Claro. Eso nos dio una marca, un estilo, y ahora cambiar el bajista también... Memo es un ex alumno de Maiquel (por Miguel Luna Campos, guitarrista y productor del disco) en el bajo. Maiquel ahora toca la viola, pero su instrumento original y el que ama es el bajo, es bajista, no guitarrista.
Nadie como él al servicio de la banda...
Y... Maiquel nos está haciendo el aguante desde hace doce años. Menos mal que no conseguimos a nadie, porque humildemente es uno de los mejores.
A mi me da gusto escuchar a los músicos que tocan en kapanga. Y a veces siento que se los menosprecia. Para alguna parte del establishment rockero no es tan valedero lo nuestro, como que es más superficial lo que hacemos.
¿Te referís a que supuestamente son "pura voluntad"?
No, que somos unos "cocoliches" que nos subimos y tocamos "tachín tachín". Eso lo dice uno de cien, pero el uno de cien te da bronca porque claramente no es que nosotros decimos "somos buenísimos".
¿Decís que ustedes nunca vendieron nada que no son?
Nunca nos creímos más que nadie, siempre trabajamos para mejorar. Si agarrás desde el primer disco a Crece, se nota que queremos evolucionar, que en cada disco crecemos un poquito en cuanto a todo: musicalmente, en cuanto a letras, artísticamente, estamos tratando de evolucionar en sonido.
Amplíanos un poco el concepto de la nueva gráfica
¿Viste Oktubre de Los Redondos? ¿No ves alguna similitud? te estoy hablando en serio eh... imaginátelo (risas...). Es como Oktubre de Los Redondos (me escucha Rocambole y me va a cagar a piñas) (risas...). Lo hizo Laura Varsky, tiene una historia haciendo esto... ganó premios como mejor arte, hizo los de Árbol.
¿Cómo surge la idea de estos mutantes protestantes?
foto: Federico López Claro
La trajo ella y a nosotros nos cerró porque no íbamos por ese lado. No nos imaginábamos una tapa como Kapangstock o como Un asado en Abbey Road, o como nos imaginamos Botánika. Esta nos descolocó un poco. Ninguno tenía una idea de qué hacer en la tapa. No queríamos poner una planta o una panza y no queríamos ponerme a mí como un Homo Sapiens y evolucionar hasta llegar a lo que soy hoy.
Ya sobre el cierre charlando exclusivamente de rock, resignado y con una voz muy tenue el Mono nos dice "¿a ustedes les pasa como a mi, que no les sorprenden las bandas?" En pos de rescatar músicos que le gusten, más allá de la muy buena relación que tienen, el Mono reconoce a Andrés Ciro, Diego Frenkel y se enorgullece de decir "Babasónicos escuchamos a pleno".
¿De dónde viene esa mística que tiene Kapanga en vivo que atrapa tanto?
Se fue generando con la ayuda de una racha de buenos años de festivales. En el festival acaparas la atención de gente que ni siquiera te compra un disco, entonces te agarran de rebote. Nosotros transformamos eso en algo super positivo: que en el horario en que toquemos, la gente esté. A la gente ya no le da lo mismo perderse un show de Kapanga, eso logramos, antes era "che... ¿quién tocó antes, kapanga? ¿Estuvo bueno? si, buenísimo" y ahora llegan un rato antes para ver a Kapanga.
Y... ¿les molesta la etiqueta de "banda festivalera"?
Y... se llaman festival Pepsi Music, festival Quilmes Rock, festival Cosquín Rock... ¿qué quieren que hagamos? Seguimos las instrucciones al pie de la letra: fiesta- festival. En serio... y entretener ("entertainment"), la música es un entretenimiento, la historia dice que la música no cambió el curso del mundo.
¿Cómo se convive con el hecho de ser un líder arriba del escenario y ser uno más abajo, alguien muy parecido a todos?
Y... si. No sé, debe ser el que se mete adentro mio, se me incorpora a la hora de salir al escenario.
¿Ese es el cantante?
Es otro. No soy yo. A veces no me reconozco, ponele ayer veía en la tele el último Pepsi, me sorprendió porque siempre soy bastante crítico cuando escucho alguna cosita, un detalle... pero hay cosas de las que me río yo mismo. Mirándome digo "no puede ser, no puede ser", yo mañana tengo que ir a buscar al nene al jardín, "¿qué hizo este muchacho?" (Risas...).
Aunque soy lo mismo arriba del escenario que abajo, el tipo ese que está ahí es distinto a lo que soy yo en mi vida normal. ¡Sí tengo buen humor!, eso es innegable, no conozco lo que es el malhumor de la mañana, nose lo que es.
¡Ahí está, sos músico, ustedes la pasan bien! (risas...)
(Risas...) después de todas las cagadas que hice, estoy sano y vivo, hago lo que me gusta, tengo una familia y veo que todos mis objetivos de vida están casi cumplidos: tengo mi casa, mi auto, mi mujer que me quiere, mi hijo que lo adoro y mis tres mascotas: Ramona, Lola y un coballo que se llama Estrella.
¿Cómo crees que será recordada Kapanga dentro de 30 años?
La banda esa que sigue choreando con "Me mata" y el "Mono relojero". Ese viejo canoso, pelado, gordo que sigue choreando con el Mono relojero (Risas...).
Ese Mono que todos conocen, el que dice barbaridades y hace locuras arriba del escenario, el que se declara fanático de Iron Maiden y la Mona Giménez, es el mismo que charló con nosotros durante unas horitas. Sin límites, por momentos sensato y comprometido, de repente gracioso, un instante melancólico y serio, y nuevamente revoltoso. Ese es el Mono de Kapanga, un tipo a priori muchísimo más maduro, pero con una sencillez y una frescura intactas.
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