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Divididos expande horizontes en Chile
A las 21:00 horas se dio inicio a la 5º fecha del festival gratuito Cristal en Vivo de este año, que, en esta oportunidad, incluía a Pánico y Divididos en su repertorio. La cita era en el Parque Ecuador, en la sureña ciudad de Concepción. Alrededor de las 22:30 horas - y frente a un marco de público que bordeaban las 2.000 personas - el show de Pánico llegaba a su fin.
La incertidumbre era mayúscula porque el grupo local contaba con gran expectación, ya que hacía tiempo que no visitaban Chile, producto de su residencia permanente en Europa. Pero la gente no se retiró. Se quedó a escuchar a Divididos; muchos, sin conocer canción alguna. Y la química se produjo de inmediato.
La aplanadora abrió fuegos con Estallando Desde el Océano, aquella canción del '86 que aun sigue siendo efectiva para abrir los shows. Muy pocos cantaban pero el público comenzaba a saltar al compás de los tambores de Ciavarella, quién luego daría paso inmediato a un potente y muy bien ejecutado Casi Estatua. Y esa fue la ecuación que determinó el primer cuarto del concierto: canciones potentes y pegadas unas a otras. De esta forma pasaron por los oídos penquistas Ay que Dios Boludo, Nene de Antes, Salir a Asustar y ¿Qué Tal? Luego, Mollo se ubicaría en la tradicional silla dispuesto a calmar, por un momento, al público con un par de palabras y un pequeño recorrido por sus baladas: Como Un Cuento, Spaghetti del Rock y terminando con ¿Qué Ves?
El público ya estaba encantado con la banda, al menos así lo hizo notar en los intermedios de las canciones, que ahora eran más prolongados y con un Mollo más parlanchín. Desde un costado, los argentinos asistentes le arrojaron la bandera albiceleste. Luego de recibirla, miró hacia el otro costado señalando una bandera chilena que aguardaba, pintada con el signo de la banda encima. "Che, tirame esa". Una vez en sus manos la alzó en lo alto causando la conexión necesaria para anticipar lo que vendría. Tomó la guitarra e interpretó un riff reconocible por una gran cantidad de asistentes: Paisano de Hurlingham.
A esta altura del concierto el trío se paseaba holgadamente por el gran escenario del Cristal en Vivo; bromeando entre ellos e improvisando algunos solos: arte que saben hacer tan bien. No cabe duda que la mejor canción para demostrarlo es la que seguiría a continuación: wua-wuas interrumpidos por un par de zapatillas aventadas al escenario, ¿la canción?: Voodoo Chile. Aquellos que viajaron a la capital de la 8º Región se encargaron de hacer cumplir la tradición y Mollo cumplió como de costumbre: con la punta de la zapatilla en su Stratocaster honró a Hendrix en una versión muy extendida de su lisérgico clásico. Desde aquí en adelante Divididos no se detuvo y entregó una batería de temas que mantuvo a su nuevo público muy expectante.
Una pequeña hinchada, conformada entre chilenos y argentinos en su mayoría, fue la encargada de animar al público y corear todas las canciones que seguirían: Azulejo, Paraguay y Basta Fuerte. Luego, en Cielito Lindo, el público la entendió de inmediato, formando el clásico círculo al centro de los asistentes.
Terminado el rito nada sería igual: aquellos que miraban con cierto interés desde los alrededores se unieron a la creciente euforia que se generaba desde las barreras de contención. De esta manera se vivió Ala Delta, El 38 y terminando todo con un potente y extendido final a lo Sumo: Nextweek.
Quizás no haya sido una noche que marque la historia de los conciertos en Concepción, pero sí el comienzo de una gran aventura que Divididos pueda tener al atreverse a explorar el resto del país y conquistar otros públicos. Les resultó en Concepción, una de las cunas del rock chileno (ahí nacieron bandas como Los Bunkers, Los Tres y De Saloon, entre otras), ¿por qué habría de ser distinto en otras ciudades?
Es de esperar que Divididos vuelva a pisar tierras chilenas, ¿destino? Quién sabe. Lo que sí sabemos es que le quedan más de 6.400 kms. a lo largo donde aparcar esa aplanadora del rocanrol, que aquella noche del 26 de enero rugió, lució y, por sobre todo, gustó. |